martes, 21 de diciembre de 2010

El porteño barrio de Villa Soldati

El título no es sugerente, es literal. Soy Marcos del porteño barrio de Villa Soldati. Amo a mi barrio, nunca me iré de él salvo por fuerza mayor. Esperé un tiempo prudente para escribir una entrada sobre lo que ha sucedido en las veredas y calles que son parte de mí
Para empezar debo aclarar que no pretendo agotar la complejidad del problema, pero quiero delinear algunos temas que fueron entrecruzándose y que deberían ocupar una entrada cada uno. Pero bueno, basta de preludios y comentemos ciertos puntos.
En primer lugar, resulta inaceptable la toma de predios públicos. No puede dejarse ocupar lo público porque precisamente es de todos. Repudio la idea de lo público que ha imperado desde la mentalidad neoliberal de la privatización: para los neoliberales lo público no es de nadie.
Pero esto lleva a pensar el espacio público desde la lógica del Jefe de Gobierno, Mauricio Macri. Ninguno de los lectores considerará errónea la afirmación que diga que todo esto se permitió porque los terrenos en cuestión se ubican al sur del Sur. Este barrio tan postergado por los sucesivos gobiernos (y cuya postergación se profundizó desde que asumió la gestión actual) no ocupa ni ocupará el interés de Macri como hubiera sido un acampe en Plaza Francia o en cualquier espacio de la avenida Santa Fe hacia el norte.
Esto lleva a pensar que el estado de anomia que cundió por dos días en el Indoamericano fue posible gracias a la deliberada pasividad del gobierno municipal que demostró, una vez más, que su concepto de seguridad (incluida la metropolitana) es sólo para la gente como uno.
Otra veta del asunto es la escalada xenofóbica que desató el ya mencionado. Este episodio no sólo demostró su absoluta impericia, también le sacó la careta. Cuando atribuyó el problema a la "política inmigratoria descontrolada" no sólo omitió que, por los acuerdos firmados, todo ciudadano del Mercosur y sus asociados tienen libre tránsito y trabajo por los países del bloque; sino que quiso eufemizar la xenofobia habitual de la derecha de las soluciones fáciles y violentas. Los mismos prejuicios tienen mis vecinos que cortan Lafuente y Cruz pero, por suerte, son tan pocos que su discriminación no alcanza a hacerse sentir, salvo cuando políticos demagogos y fascistas retoman las razones injustas con las que sostienen sus justos reclamos.
Por último me parece que se debe atacar a los organizadores de todo esto. Nadie discute que hay punteros movilizando gente, tanto de políticos locales como de los delincuentes de las villas. En este combo explosivo quedan atrapados los inmigrantes quienes, atraidos por nuestra economía en acelerada expansión y las políticas sociales de las que me siento orgulloso, caen en la delictividad de la que son responsables los violentos que los organizaron. Otros violentos fueron enviados a atacarlos: los sectores de las hinchadas de Boca, Nueva Chicago y Huracán que responden a Cristian Ritondo (oriundo de Mataderos y jefe de la bancada PRO en la Legistatura, sin mencionar a su jefe político Miguel Ángel Toma, con evidentes lazos con Eduardo Duhalde y obvio pasado (¿?) menemista) dispararon armas de fuego contra los ocupantes en evidente gesto intimidatorio.
Un detalle más: saqueos en Soldati para Diciembre. ¿Les suena? Sí, nueve años atrás caía el gobierno de Fernando de la Rúa con un evidente beneficiario político: sí, Eduardo Duhalde, pontificando desde Miami.
El círculo cierra señores y señoras. No hay ser funcionales a este intento desestabilizador de la mafia duhaldista que la mafia, la xenofobia y la inoperancia macrista contribuyó a agrandar. Soldati es un barrio olvidado por aquellos que se llenan la boca hablando del Sur, especialmente Macri y Santilli. Las soluciones fáciles nuevamente a la orden del día: la represión reclamada al Gobierno Nacional expresa, por enésima vez, una concepción violenta del orden y una incapacidad para resolver los asuntos de una Ciudad que ojalá abra los ojos y los oídos de cara a las elecciones del año que viene.

viernes, 29 de octubre de 2010

Soy kirchnerista

No me hice kirchnerista desde que murió Néstor, lo era desde antes, creo que desde mucho antes. Sin embargo es la primera vez que lo digo, lo sostengo, lo asevero, lo afirmo, lo aserto, lo profiero, lo exclamo, lo aseguro, lo proclamo, lo manifiesto con la intensidad suma de la que mi pluma es capaz.
He leído muchos textos, he escuchado muchas declaraciones y he mantenido muchas conversaciones que versaron sobre los méritos (y deméritos) de la presidencia de Néstor Kirchner y del kirchnerismo en general, por lo que procuraré omitir detalles del modelo al que adhiero y me concentraré en las experiencias que me hicieron pensar en el título de esta entrada.

Los que me conocen saben que me confieso marxista. Siempre acusé al peronismo (por lo menos el más ortodoxo e histórico) de haber edulcorado y narcotizado a la clase obrera dentro de un modelo capitalista que por más distributivo que fuera, subsumía al obrero a la injusticia del capital. Además Perón fue milico y anticomunista y en los setenta entregó a la izquierda del movimiento al nefasto de López Rega, todas en contra.
Este antiperonismo enraizado en lecturas, filosofías e ideologías no me permitía hasta ahora reconocerme adherente a una fuerza nacida de las filas del justicialismo. Pero el miércoles 27 de Octubre de 2010 estuve en la Plaza.
Ahí respiré Pueblo. Esa categoría tan bastardeada, dudosa, nebulosa, invocada (muchas veces sin derecho) y vaciada de sentido se materializó. Material y concretamente compañeros y compañeras. La vi, la sentí, la toqué, la olí, la escuché. Se supone que Kirchner puso al Pueblo delante de los intereses de las clases altas empresariales y burguesas: empíricamente digo ¡si! ¡Lo comprobé! Ahí, en la Plaza, estaba el Pueblo; joven y adulto, conciente de la histórica coyuntura, sin aparatos, sin choripanes, sin cachés de cincuenta pesos. Lamentándose y levantando el puño o los dedos en ve. Personas de toda edad y clase social, de espectros políticos variados (obviamente no encontré ninguna remera amarilla), militantes y no, familias y grupos de amigos... ¿Dónde más Pueblo?
La otra experiencia se concretizó al mirar el programa de televisión 678. No es momento de elogiarlo, pero me econtré con una tribuna rebalsando de actores, escritores, filósofos, músicos, científicos que expresaban tanto su adhesión a las políticas de gobierno de estos años como un profundo dolor por la pérdida del que consideraban un compañero. Ahí recordé que a Kirchner se lo solía tildar de dictador, tirano, déspota, autoritario. Y ahora no empírica sino deductivamente pensé: por definición un tirano es enemigo del librepensamiento, del arte, de la sensibilidad poética, del conocimiento; una gran cantidad de personas con sensibilidad artística e intelectual lo lloraba; por lo tanto, Kircher estaba lejos de ser un tirano, más bien, alentó el pensamiento profundo y el arte. Al ver todas esas personas, me di cuenta de que me gustaría estar en esa tribuna, esa gente es con la que yo quiero estar y están del lado kirchnerista. Enfrente, los compatriotas que recibieron con champagne envueltos en banderas argentinas a los censistas de Recoleta, festejando la muerte de aquel que los había enfrentado en sus intereses. Las oligarquías y los grupos económicos de siempre. Evidentemente ellos allá y nosotros acá. ¿Dividir? Sí, claro. Hay que separa la paja del trigo.

Todo esto me hizo pensar que tendría que dejarme de joder y aceptar de una vez que era kirchnerista.
Por último, a todos aquellos que, kirchneristas o no, se sientan de este lado puedo decirles dos cosas: la primera, lloremos, porque se ha muerto un hombre que nos dignificó y, en segundo lugar, alegrémonos, porque somos más fuertes ahora, pues los mitos son más poderosos que los hombres.

martes, 21 de septiembre de 2010

Libros, vinos, mates...

Encuentro pocas experiencias que me hagan el que quiero ser y a la vez me hagan entrar en comunión con otros de la misma manera. Les pido perdón porque creo que esta entrada va a ser sobre mí, quizás prescindiendo de la filosofía o no, se verá.

He hablado ya sobre la lectura, sobre la fascinación de la fantasía, de la ficción que no pretende ser realidad. La literatura es arte que debe ser buscado por sí mismo. Cuando leo me autoafirmo en lo que sé, en lo que ignoro, pero también se caen viejos prejuicios, antiguas cadenas. Leer es una de las mayores experiencias de libertad que he sentido. La imaginación, la posiblidad de crear y recrear, de volver a ser, de tener todo potencialidad, del mero pasar del tiempo. No busco otra cosa en la lectura que la lectura misma y eso que genera en mí: el regocijo, la comunión con mis miserias y mis virtudes, pero también la comunión con un otro que no se limita al autor sino que aparece cada vez que, en una conversación re-creamos un libro. Conversar sobre literatura nos hace más libres a todos. Repito, es el encuentro de libertades.

El vino es la celebración de la libertad. Cuando la alegría nos inunda, un vino tinto es más que oportuno para celebrar(nos). Siempre que haya vino, habrá vida y vida celebrada. La alegría, la fiesta, la sacralidad del momento, ese momento distinto, separado de lo cotidiano, que nos rebalsa y resignifica todos los demás momentos. El momento oportuno, donde soy más yo, pero, curiosamente, somos más nosotros aún. El vino representa la celebración de la comunidad donde me encuentro como persona.

La comunidad vivida es el mate. Los argentinos tenemos la gloriosa costumbre de compartir el mate, de hacerlo en ronda, de a dos: amantes, amigos, familia. El mate expresa mejor que nada la unión de las personas, el místico y concretísimo momento de intimidad. Definitivamente no podemos ser uno sin el otro. La profundidad del mate marca nuestras relaciones. Cuando tomo mate con alguien no sólo estamos comulgando en un rito tradicional, me estoy dando íntimamente.

Quizás les parezca un tanto forzada la reflexión pero me di cuenta que estas tres cosas muy mías me ponían en contacto con otros de manera tan profunda que no podía dejar de decir que no encuentro manera más simbólica de darme que un libro, un vino y un mate.

martes, 31 de agosto de 2010

Utopía

Hoy me preguntaron qué era una utopía. Seguramente porque escucharon que, en determinadas circunstancias, mencioné que había visto varias de mis utopías realizadas. La primera impresión que nos genera la palabra es una situación o hecho imposible de darse en la realidad, lo utópico pasa a ser lo inasequible, la entelequia más pura. Pero no.
La utopía ha tenido exponentes gigantes a lo largo de la historia de la filosofía y del pensamiento: Platón, Agustín de Hipona, Tomás Moro, Charles Fourier, Simón Bolívar. Pero de nada sirve enumerar una lista tan heterogénea como renombrada si no empezamos a delinear mínimamente esos rasgos comunes que tienen estas propuestas.
La utopía no es lo imposible, al contrario, son visiones proyectadas con fuertes lazos con la realidad que se les presenta a sus autores. La utopía es el mejor de los mundos viables, sin embargo, eso es sólo el principio. Creo que esta es la característica fundamental de las utopías: siempre son perfectibles, es decir que, mientras más nos acercamos a ellas, más parecen alejarse. No tiene ésto una visión pesimista ni negativa, puesto que establece como posibles esas proyecciones que cada autor, cada sociedad se representan.
Las utopías tienen estados intermedios, pequeñas (o enormes) conquistas que han sido utópicas alguna vez y que hoy son reales. Esto demuestra que la instisfacción por no alcanzar el todo nos haga perder la vista sobre nuestras sencillas victorias. A estos triunfos a menor escala (como podrían ser la satisfacción total alimentaria de la población o el 0% de analfabetismo) me refería cuando hablaba de utopías realizadas.
Una forma muy común de cambatir las utopías de cambio es categorizarlas como imposibles. Son los que detentan la hegemonía, el poder opresivo de hoy los que nos quieren hacer pensar que las utopías son simples fantasías ilusorias y obsoletas. Obviamente, las utopías son los sueños de cambio, de más justicia, de mejor sociedad; todo esto imposible dado el estado de la situación actual, dominado por clases opresoras cuyo afán de poder y lucro es el principal motivo de tal condena. Un pueblo sin utopías es un pueblo que no cambia, y si no cambiamos seguiremos oprimidos.
No nos podemos quedar sin utopías, sería lo mismo renunciar a la esperanza, renunciar a los sueños. No dejemos que nos quiten nuestras utopías, recordemos que lo que hoy es real, alguna vez fue utópico.
Que sean nuestras utopías las que nos orienten hacia una sociedad más incluyente, más humana. Como dice el maestro Eduardo Galeano (cuyas palabras no recuerdo exactamente, espero no traicionar su sentido): las utopías son horizontes a los que nunca se llega, pero señalan hacia dónde caminar.

lunes, 9 de agosto de 2010

La risa

Siempre me fascinó el humor, la posibilidad de reír tan enteramente humana. Prácticamente todos los temas humanos pueden tratarse desde el humor, incluso los más solemnes, los más preocupantes. La risa es un capacidad exclusivamente nuestra porque es un reflejo de la interioridad y una respuesta al mundo, dos dimensiones siempre presentes en cada acto.
La risa, tiene un poder sublimante de miedos, de tensiones, todo lo que nos atemoriza es exorcizado por el humor.
La risa más importante es aquella que surge en las cosas cotidianas, no la del chiste o la de la genialidad, sino la risa complaciente, la que parece decir "qué bueno es estar acá" o "qué bueno es estar con vos". La risa cotidiana es aquella que aporta el aire renovado para encarar el oprobio de la rutina. La risa hace de cada momento, un momento nuestro. Y si sonreímos a alguien, ¿qué comunicación más perfecta?
Como un idioma vastísimo, nos reímos de cosas tan diversas y con tan variada intensidad que parece que la experiencia humana tiene en la risa la más profunda de sus expresiones. Imagínense por un momento todas las cosas que se pueden decir con una sonrisa, hagan una lista y verán que las posibilidades tienden a ser infinitas.
Resignar la sonrisa es perder gran parte de la intensidad de nuestro existir. Considerarla como un arma poderosa para vivir más intensamente es fundamental para hacernos mejores hombres y mujeres y afrontar nuestros miedos y nuestro tedio de la manera más humana posible.

Caminando por Esquiú me preguntaste porqué me reía. Te dije que era porque estaba con vos. Es curioso que, en la puerta de tu casa, me hayas dicho que tendría que reírme más. Caminé cuatro cuadras con la misma sonrisa que me diste. Todavía la tengo.

martes, 3 de agosto de 2010

Espanto

Nuevamente mi comentario apuntará al accionar del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires encabezado por Mauricio Macri. Pero permítanme no argumentar sólidamente, exímanme del rigor de la coherencia, absuélvanme en el juicio de la precisión léxica y la cuantificable ortografía.
Basta señor Macri. Su política de denunciar a los padres cuyos hijos están en situación de calle con la figura jurídica de abandono de persona es la más lamentable que ha tomado desde que asumió. Las razones parecen ser la eventual responsabilidad de los padres ante la falta de cobertura de necesidades básicas de pibes escolarizados. Los funcionarios porteños del ¡Ministerio de Desarrollo Social! a cargo de la Lic. María Eugenia Vidal entienden que pueden presentar demandas penales contra los padres que no cumplen su obligación o que descuidan a sus hijos.
Estas presentaciones judiciales pretenden esquivar responsabilidad como funcionario, prentenden "cubrirse" legalmente, argumentando que están cumpliendo con su deber. Cubrirse es de cagones señores y señoras. Ustedes, funcionarios, son los que deben ser denunciados por abandonar a las 20 mil personas que Buenos Aires tiene en sus calles. No sólo su política de reprimir (la ley puede tomarse como instrumento de represión de las clases hegemónicas, el que me diga comunista por esto que lea a Rousseau) y criminalizar la pobreza atribuyendo a los pobres su propia responsabilidad por ser pobres; sino que la multiplicación de ciudadanos en la calle se ha debido a su política de desalojos, limpieza del espacio público, y demás patoteriles episodios como los protagonizados por la UCEP y la novel, pero no menos fascista, Polícía Metropolitana.
Ellos expulsaron a los pobres a la calle, ellos reprimieron a los que ya estaban ahí y ahora ellos con sus caras rubias y estudios de abogados los criminalizan, desplazando la responsabilidad del abandono a quien ya ha sido abandonado. ¿Cómo pueden, señor Macri, velar por la salud y alimentación de sus hijos si políticas como la suya los han excluido y pauperizado cada vez más, al punto de llegar a consideralos delincuentes por no tener para comer, ni cómo abrigarse, ni un techo que no sea la autopista?
Me gustaría pensar que Ud. y sus subordinados son una legión de imbéciles e incompetentes, eso los eximiría de cierta responsabilidad. Son una legión de perversos, que miran el servicio público como una herramienta para conservar su situación de privilegio y no como la posibilidad de dignificar a nuestros hermanos y conciudadanos.

martes, 15 de junio de 2010

Vigilantes

Como es de público conocimiento, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, encabezado por el Ing. Mauricio Macri, ha instaurado un sistema de vigilancia comunal para las infracciones de tránsito. Tal mecanismo consiste en la simple denuncia de cualquier vecino de la Ciudad de una falta presenciada y debidamente documentada (con la certeza irrefutable de una cámara digital) de otro vecino o conductor. Tal "documentación" debe ser enviada, junto con los datos del denunciante, por otro medio extremadamente riguroso e infalsificable como lo es el correo electrónico. En el primer día se registraron 99 denuncias de igual cantidad de "vigilantes" que, cumpliendo con su deber ciudadano, enviaron las pruebas de la infracción que demostraban el hecho.
Macri nos ha convertido en vigilantes de nosotros mismos. La solidaridad comunal, que debe ser fundamento de la sociedad y más aún de una Ciudad de Buenos Aires, sostenida por la tradición de sus Barrios, generadores de identidades; está cercenada por un espíritu de inquisición permanente, por la destrucción de toda base social que genere consensos. No hay una concepción más individualista, sesgadora, que la de un gobierno que nos quiere hacer creer que los otros son el enemigo. Un enemigo vil que viola mis derechos y del que este Estado Bueno me tiene que defender, pues he aquí su única razón de existir.
Sin embargo, estos vigilantes esconden una versión más profunda del terror: la de nuestros terrorismos a pequeña escala. Era muy común en épocas de negras dictaduras acudir a vecinos de "bien" para obtener información sobre "la subversión." Los autoritarismos de la clase mierda tradicional argentina facilitaron y colaboraron con los terroristas de Estado. "Denuncie a los infractores" es comparable con el "algo habrán hecho" o " a mí no me pasó nada" pues generan una vigilancia del Estado represor a una escala tan pequeña que el peso de sus brazos burocráticos hacen inasequible.
Minar la solidaridad social transformando a las personas en individuos vigilantes, delegando en ellos el monopolio de una de las atribuciones exclusivas del Estado como un todo, es expandir el ejemplarismo, la persecución, el autoritarismo a pequeña escala, que son sumamente funcionales a un gobierno que, por más democrática que sea su naturaleza, tiene más puntos convergentes con dictaduras asesinas que con gobiernos legítimos.

domingo, 21 de marzo de 2010

La ignorancia cómplice

Casi siempre escuchamos discursos que tienden a soluciones fáciles, simples opiniones (absolutamente válidas, dada su condición de tal) que pretenden dar cuenta de situaciones complejas que absorven las conversaciones de café, de oficina, las sobremesas, los mates... La realidad es compleja porque en ella se entrecruzan dimensiones y actores de diversos ámbitos en constante fluir e interacción; la multiplicidad de opiniones (y su validez) tiene su fundamento en la realidad pluridimensional y cambiante: la perspectiva de cada quien se configurará de acuerdo a su historia personal, relaciones interpersonales, formación afectiva e intelectual, clase social y muchos, muchos etcéteras. Complejidad.
Los discursos que pretenden sesgar esa complejidad, absolutizando una o unas pocas perspectivas conllevan el peligro de volverse violentos. Las miradas abiertas y profundas son totalmente conscientes de su ceguera absoluta, comparada con la luz encandilante de la realidad. En otras palabras, sólo aquellos que poseen la mirada analítica y crítica de la realidad, es decir, aquella que reconoce su complejidad y vastedad son capaces de dialogar con otras miradas tan limitadas y tan ricas como ella.
Sin embargo, mucha gente no es consciente de la Pluri-Realidad, aquella que desnuda los intereses hegemónicos y de explotación, sino que se mantiene en la Mono-Realidad, que establece un orden natural e incuestionable, siempre acorde a intereses conservadores; esta gente, que no pertenece a estos grupos sino que también se ve postergada por la realidad única, pronuncia sus discursos en favor de ella, la legitima y aporta soluciones unidimensionales para problemas complejos: la "mano dura" contra la inseguridad es un ejemplo evidente, "el orden natural" contra el matrimonio homosexual es otro.
Esos son los ignorantes cómplices. Muchas veces he cometido el error de decirles fachos. No lo son de ninguna manera. No son otra cosa que hombres y mujeres que se han dejado seducir por los discursos hegemónicos y no se han dedicado a indagar si eso es lo que realemente piensan.
Ahí está su responsabilidad, ahí está su falta, ahí está su complicidad.
Acá es cuando la política y la ética se enlazan: es nuestra responsabilidad profundizar en la realidad compleja, sólo así podemos ser seres éticos y ejercer la ciudadanía en todos los ámbitos que la democracia ofrece.

Agradezco a Daniela, a quien pertenece la idea original de esta entrada.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Declaración Final de la XVII Brigada Sudamericana de Trabajo Voluntario y Solidaridad con Cuba

Esta declaración cerró el trabajo de la Brigada Sudamericana en Cuba, compuesta por brigadistas de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Más allá de que tuve el honor de participar en su redacción, representó uno de los momentos más importantes de mi vida.


DECLARACION FINAL DE LA XVII BRIGADA SURAMERICANA
DE TRABAJO VOLUNTARIO Y SOLIDARIDAD CON CUBA.

La XVII Brigada Sudamericana de Trabajo Voluntario y Solidaridad con Cuba, en el marco de la conmemoración de los 50 años del ICAP, desea reconocer su esfuerzo para integrar a los pueblos latinoamericanos dentro del espíritu franterno y los principios mas elevados de la Revolución Cubana.

Esta brigada desea dar un abrazo fraterno al héroico pueblo cubano, base y condición necesarias de la revolución, organizado y movilizado para consolidar y profundizar el proceso revolucionario.

Junto a esto, repudiamos el bloqueo estadounidense a la república de Cuba y exigimos su levantamiento, dadas sus características beligerantes y criminales, que afectan gravemente al pueblo cubano y cuyo fundamento no tiene justificación en el derecho internacional sino en el hostigamiento político y el accionar imperial.

Exigimos que se retire a Cuba de la lista de los 14 países denominados terroristas, puesto que el mismo pueblo cubano solo ha sido víctima de este tipo de actos. Al mismo tiempo que otros países, como EE.UU., práctican el terrorismo de estado y encubren a agentes del terrorismo internacional. En este sentido denunciamos el injusto e ilegal encarcelamiento de los Cinco Héroes Cubanos que luchan contra el terror y exigimos su inmediata liberación.

Postulamos la necesidad de contrarrestar la ofensiva mediatica que establece una hegemonía ideológica y cultural que oculta el carácter histórico del capitalismo y lo presenta como único sistema posible, distorsionando los logros y los alcances del sistema alternativo cubano.

Condenamos, junto con esto, las multiples expresiones del imperialismo en nuestra América Latina, especialmente el golpe de estado en Honduras, las bases militares en Colombia, y el amenazante despliegue de la IV flota de la armada estadounidense en las costas sudamericanas.

Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo haitiano,y apoyamos la iniciativa internacionalista cubana de enviar médicos a ese país. En este sentido denunciamos la intervención militar de EEUU, falazmente disfrazada de ayuda humanitaria, que aprovecha la catastrofe natural que ha devastado la estructura social y económica del país hermano para imponer su política de dominio sobre nuestro continente.

Rechazamos todos los mecanismos que minen los lazos de solidaridad entre los países latinoamericanos, como es el caso panameño, que impidió la continuidad de la Misión Milagro en su territorio.

Consideramos de vital importancia continuar fortaleciendo el proceso de integración anti-imperialista y popular plasmado principalmente en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) que aparece en nuestra querida latinoamerica como un faro de esperanza de los pueblos oprimidos que buscan su liberación.

Nos comprometemos a promover el socialismo como proyecto humano alternativo al modelo capitalista que coloca al mercado y las ganacias por encima de las personas, agotando los bienes naturales y amenazando la sobrevivencia de la propia especie. Instamos a seguir la luz del ejemplo cubano en su dignidad para enfrentar el acoso imperial, manteniendo los plenos derechos sociales y siendo solidario con los pueblos del mundo para lograr el pleno desarrollo del ser humano.

Para lograr eso, los participantes de la XVII Brigada nos comprometemos a:

1- Realizar en todos nuestros países encuentros anuales de solidaridad con Cuba con el objetivo de unificar y organizar las luchas a nivel nacional y latinoamericano.

2-Crear cómites locales y regionales contra el bloqueo y en defensa los Cinco Héroes Cubanos, promoviendo acciones de propaganda y otras actividades como envios de correspondencia a jueces y congresistas norteamericanos.

3-Formar frentes parlamentarios de apoyo a Cuba

4-Crear, fortalecer y utilizar medios de comunicación, con el objetivo de romper el bloqueo mediático y denunciar cualquier campaña anticubana.

Por la sangre vertida de nuestros héroes, por cada aula liberadora, por cada mano encallada y laboriosa, por cada brazo tendido por la unidad latinoamericana, por nuestra lucha inclaudicable por la soberanía y la autodeterminación nuestra consigna es VIVA LA REVOLUCIÓN!

VIVA FIDEL!
VIVA RAÚL!
VIVA SOCIALISMO!
PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS!

lunes, 11 de enero de 2010

Ensayo sobre la ceguera

No me gusta Saramago, lo considero incómodo de leer, demasiado extenso, muchas veces obvio, y hasta pedante al escribir. Sin embargo, he concluido la lectura de su Ensayo sobre la ceguera cuyo argumento trataré de sentitizar brevemente.
Una epidemia de ceguera se extiende a velocidades inusitadas en una población, sin causas aparentes y sin seleccionar víctimas. Los primeros infectados son puestos en cuarentena absoluta, sin contacto siquiera con médicos u otro ser humano más que otro infectado. Un oftalmólogo (irónicamente) es trasladado ciego a aquel lugar junto a su esposa quien no se ha quedado ciega (tampoco sabemos por qué) y quien se convertirá en una especie de guía de todos los internos quienes se han enfrentado entre sí en condiciones infrahumanas. Poco a poco, se irán desnudando las pasiones más animales y extremando las condiciones de habitabilidad para culminar en un incendio que los obliga a romper es aislamiento para anoticiarse que no sólo los militares que los vigilaban se han ido sino que nunca se pudo contener la epidemia teniendo como resultado el caos generalizado y apocalíptico. Guiados por quien no ha perdido la visión vagan por las calles desoladas tratando de evitar a aquellos hambrientos sobrevivientes, arribando a la casa de la pareja, donde el primer hombre en perder la visión la recupera de súbito, sin motivos aparentes.
Pensar cómo seríamos nosotros si fueramos los únicos con la capacidad de ver es un interrogante completamente ético. Pensarnos con el poder (sobrehumano) de ver lo que otros no, nos demanda un comportamiento totalmente humano. Sabernos personas aún en circunstancias donde la animalidad es casi total nos hace preguntarnos qué nos hace lo que somos, si sólo el contexto en que vivimos nos hace humanos, si esa condición de humanidad depende de la exclusiva fragilidad de nuestras condiciones de vida.
Pienso que la humanidad (única especie capaz de autodestruirse) es tal porque precisamente puede seguir siendo humana a pesar de las condiciones deshumanizantes.
El poder de ser personas es patrimonio casi exclusivo de los que sufren, de los pobres, pues son ellos quienes se han visto desprovistos de ella.