martes, 21 de diciembre de 2010

El porteño barrio de Villa Soldati

El título no es sugerente, es literal. Soy Marcos del porteño barrio de Villa Soldati. Amo a mi barrio, nunca me iré de él salvo por fuerza mayor. Esperé un tiempo prudente para escribir una entrada sobre lo que ha sucedido en las veredas y calles que son parte de mí
Para empezar debo aclarar que no pretendo agotar la complejidad del problema, pero quiero delinear algunos temas que fueron entrecruzándose y que deberían ocupar una entrada cada uno. Pero bueno, basta de preludios y comentemos ciertos puntos.
En primer lugar, resulta inaceptable la toma de predios públicos. No puede dejarse ocupar lo público porque precisamente es de todos. Repudio la idea de lo público que ha imperado desde la mentalidad neoliberal de la privatización: para los neoliberales lo público no es de nadie.
Pero esto lleva a pensar el espacio público desde la lógica del Jefe de Gobierno, Mauricio Macri. Ninguno de los lectores considerará errónea la afirmación que diga que todo esto se permitió porque los terrenos en cuestión se ubican al sur del Sur. Este barrio tan postergado por los sucesivos gobiernos (y cuya postergación se profundizó desde que asumió la gestión actual) no ocupa ni ocupará el interés de Macri como hubiera sido un acampe en Plaza Francia o en cualquier espacio de la avenida Santa Fe hacia el norte.
Esto lleva a pensar que el estado de anomia que cundió por dos días en el Indoamericano fue posible gracias a la deliberada pasividad del gobierno municipal que demostró, una vez más, que su concepto de seguridad (incluida la metropolitana) es sólo para la gente como uno.
Otra veta del asunto es la escalada xenofóbica que desató el ya mencionado. Este episodio no sólo demostró su absoluta impericia, también le sacó la careta. Cuando atribuyó el problema a la "política inmigratoria descontrolada" no sólo omitió que, por los acuerdos firmados, todo ciudadano del Mercosur y sus asociados tienen libre tránsito y trabajo por los países del bloque; sino que quiso eufemizar la xenofobia habitual de la derecha de las soluciones fáciles y violentas. Los mismos prejuicios tienen mis vecinos que cortan Lafuente y Cruz pero, por suerte, son tan pocos que su discriminación no alcanza a hacerse sentir, salvo cuando políticos demagogos y fascistas retoman las razones injustas con las que sostienen sus justos reclamos.
Por último me parece que se debe atacar a los organizadores de todo esto. Nadie discute que hay punteros movilizando gente, tanto de políticos locales como de los delincuentes de las villas. En este combo explosivo quedan atrapados los inmigrantes quienes, atraidos por nuestra economía en acelerada expansión y las políticas sociales de las que me siento orgulloso, caen en la delictividad de la que son responsables los violentos que los organizaron. Otros violentos fueron enviados a atacarlos: los sectores de las hinchadas de Boca, Nueva Chicago y Huracán que responden a Cristian Ritondo (oriundo de Mataderos y jefe de la bancada PRO en la Legistatura, sin mencionar a su jefe político Miguel Ángel Toma, con evidentes lazos con Eduardo Duhalde y obvio pasado (¿?) menemista) dispararon armas de fuego contra los ocupantes en evidente gesto intimidatorio.
Un detalle más: saqueos en Soldati para Diciembre. ¿Les suena? Sí, nueve años atrás caía el gobierno de Fernando de la Rúa con un evidente beneficiario político: sí, Eduardo Duhalde, pontificando desde Miami.
El círculo cierra señores y señoras. No hay ser funcionales a este intento desestabilizador de la mafia duhaldista que la mafia, la xenofobia y la inoperancia macrista contribuyó a agrandar. Soldati es un barrio olvidado por aquellos que se llenan la boca hablando del Sur, especialmente Macri y Santilli. Las soluciones fáciles nuevamente a la orden del día: la represión reclamada al Gobierno Nacional expresa, por enésima vez, una concepción violenta del orden y una incapacidad para resolver los asuntos de una Ciudad que ojalá abra los ojos y los oídos de cara a las elecciones del año que viene.