Nuevamente mi comentario apuntará al accionar del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires encabezado por Mauricio Macri. Pero permítanme no argumentar sólidamente, exímanme del rigor de la coherencia, absuélvanme en el juicio de la precisión léxica y la cuantificable ortografía.
Basta señor Macri. Su política de denunciar a los padres cuyos hijos están en situación de calle con la figura jurídica de abandono de persona es la más lamentable que ha tomado desde que asumió. Las razones parecen ser la eventual responsabilidad de los padres ante la falta de cobertura de necesidades básicas de pibes escolarizados. Los funcionarios porteños del ¡Ministerio de Desarrollo Social! a cargo de la Lic. María Eugenia Vidal entienden que pueden presentar demandas penales contra los padres que no cumplen su obligación o que descuidan a sus hijos.
Estas presentaciones judiciales pretenden esquivar responsabilidad como funcionario, prentenden "cubrirse" legalmente, argumentando que están cumpliendo con su deber. Cubrirse es de cagones señores y señoras. Ustedes, funcionarios, son los que deben ser denunciados por abandonar a las 20 mil personas que Buenos Aires tiene en sus calles. No sólo su política de reprimir (la ley puede tomarse como instrumento de represión de las clases hegemónicas, el que me diga comunista por esto que lea a Rousseau) y criminalizar la pobreza atribuyendo a los pobres su propia responsabilidad por ser pobres; sino que la multiplicación de ciudadanos en la calle se ha debido a su política de desalojos, limpieza del espacio público, y demás patoteriles episodios como los protagonizados por la UCEP y la novel, pero no menos fascista, Polícía Metropolitana.
Ellos expulsaron a los pobres a la calle, ellos reprimieron a los que ya estaban ahí y ahora ellos con sus caras rubias y estudios de abogados los criminalizan, desplazando la responsabilidad del abandono a quien ya ha sido abandonado. ¿Cómo pueden, señor Macri, velar por la salud y alimentación de sus hijos si políticas como la suya los han excluido y pauperizado cada vez más, al punto de llegar a consideralos delincuentes por no tener para comer, ni cómo abrigarse, ni un techo que no sea la autopista?
Me gustaría pensar que Ud. y sus subordinados son una legión de imbéciles e incompetentes, eso los eximiría de cierta responsabilidad. Son una legión de perversos, que miran el servicio público como una herramienta para conservar su situación de privilegio y no como la posibilidad de dignificar a nuestros hermanos y conciudadanos.
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