¿Escucharon a la oposición argentina, a los medios argentinos, a la oligarquía argentina defender a Estados Unidos contra la Argentina?
Todos estos perversos, con la honrosa excepción de Ricardo Alfonsín, criticaron al Gobierno Nacional por el "trato" con la carga ilegal, que el Gobierno de los Estados Unidos intentaba ingresar en nuestro país. Es el colmo de los vendepatrias: prefieren tirar dardos a la gestión elegida por nosotros que hacer respetar las leyes argentinas. Otra cosa más que pensar en vistas a las elecciones de este año.
Es el colmo del cipayismo, es otro ejemplo de lo que, históricamente, estos grupos han hecho en nuestro país: favorecer los intereses foráneos en desmedro de los nacionales. Arturo Jauretche tenía tanta razón... ¿Acaso Estados Unidos está exento de las leyes de otros países? El imperialismo más flagrante tiene los cómplices de siempre. Hijos de puta.
miércoles, 16 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
La inseguridad es una mentira
En una conversación con mis amigos exclamé la frase que titula esta entrada: todos, incluso los que suelen concordar conmigo en materia política y social, se manifestaron inmediatamente en repudio de mi afirmación. El rechazo fue tan inmediato e insistente que no pude esbozar siquiera los argumentos que pretenden sostener (u oportunamente explicar, desarrollar). Para ello escribo esto.
No suelo recurrir a las estadísticas, pero muchos creen que nada mejor que las matemáticas para garantizarnos un grado de certeza mínimamente objetivo.
Ahí van algunos datos, provistos por el Ministerio de Justicia y Seguridad: desde 1991 se advierte una tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, de 7 a 9 puntos entre 1991 y 2002, con picos en 1997 y 2002. Después, desde 2003, la cifra de 9,20 cayó a 5,26 en 2007. Queda así demostrado que lejos de haber aumentado, la tasa de homicidios dolosos, en 2007 cayó casi a la mitad de las cifras de 1997 y 2002.
Estos datos (que se pueden consultar en http://www.jus.gov.ar/areas-tematicas/estadisticas-en-materia-de-criminalidad.aspx ) refutan definitvamente la creencia general que "la cosa está cada vez peor" o "nos están matando a todos".
Los discursos sobre la inseguridad suelen llevar el mensaje antikirchnerista más o menos explícito: se supone que el Gobierno Nacional no ha hecho nada en la materia y que la infame, abstrusa y fascista oposición tiene la receta mágica de la mano dura y el orden que va a poner a los negros su lugar. Bueno, un análisis serio no sólo muestra que esto es una flagrante mentira sino que las políticas de desarrollo social implementadas hasta el momento son efectivas, incluso, a mediano plazo.
Otros datos, producidos al comparar los índices de delictividad entre los países del continente, muestran que, aún en sociedades cuya estabilidad democrática es sólida, el tema de la inseguridad no está instalado. Argentina tiene uno de los menores índices de América, a la altura de muchos países europeos. Para los que impugnen la fuente de estos datos por ser "oficialista" sigan los enlaces de la página, que llevan a estadísiticas ofrecidas por otros países americanos y las Naciones Unidas.
Sin embargo, "nos están matando a todos" y "no se puede vivir así". Hay que levantar la mirada y prescindir de la casuística de creer que hechos puntuales son regla general.
No estoy diciendo que las muertes que leemos son inventadas por la prensa, estoy afirmando que la inseguridad es un concepto, una sensación en nuestras cabezas y desde allí operamos y vivimos. Si en otros países están peor y la "inseguridad" no existe, no queda más que pensar que la inseguridad es creada. Si los medios están constantemente exponiendo casos delictivos, es inevitable pensar que esos casos inundan la sociedad, simplemente porque inundan la pantalla o las páginas que leemos. El problema es asumir acríticamente que la pantalla y la página es la realidad y no una construcción intencional. En el mejor de los casos, la ilusión de totalidad criminal creada por la recurrencia de ese tipo de escenas es mucho más inverosímil que un dato estadístico.
Hay compatriotas que tienen una necesidad inmensa de buscar algunas objeciones al gobierno de los Kirchner, y lo hacen desde los reclamos previsibles de una derecha llana y con la profundidad de una palangana. Esta derecha, con los medios y las corporaciones a su favor, es poderosa a pesar de lo endeble de sus argumentos. Debemos desenmascararla para mostrar que generar este miedo responde a una estrategia de disputa del poder y no a una "información" o una benevolencia social.
Lo triste es que gente que no pertenece a estos grupos oligárquicos los respalde y les crea ¡y los vote! Su triunfo está basado en hacernos creer que sus aspiraciones e intereses son los de todos.
Este collage macabro que se nos ofrece, alimentado por la tendencia natural a las soluciones fáciles y la identificación histórica de la clase mierda argentina con la burguesía, crea las connotaciones absurdas y falaces que me hacen pensar que cada vez que hablamos de "inseguridad" estamos, al menos, siendo cómplices de una mentira.
Post Scriptum: idiotas diciendo "porque a vos no te pasó" o "ya te va a pasar algo", por favor, absténganse de comentar.
No suelo recurrir a las estadísticas, pero muchos creen que nada mejor que las matemáticas para garantizarnos un grado de certeza mínimamente objetivo.
Ahí van algunos datos, provistos por el Ministerio de Justicia y Seguridad: desde 1991 se advierte una tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, de 7 a 9 puntos entre 1991 y 2002, con picos en 1997 y 2002. Después, desde 2003, la cifra de 9,20 cayó a 5,26 en 2007. Queda así demostrado que lejos de haber aumentado, la tasa de homicidios dolosos, en 2007 cayó casi a la mitad de las cifras de 1997 y 2002.
Estos datos (que se pueden consultar en http://www.jus.gov.ar/areas-tematicas/estadisticas-en-materia-de-criminalidad.aspx ) refutan definitvamente la creencia general que "la cosa está cada vez peor" o "nos están matando a todos".
Los discursos sobre la inseguridad suelen llevar el mensaje antikirchnerista más o menos explícito: se supone que el Gobierno Nacional no ha hecho nada en la materia y que la infame, abstrusa y fascista oposición tiene la receta mágica de la mano dura y el orden que va a poner a los negros su lugar. Bueno, un análisis serio no sólo muestra que esto es una flagrante mentira sino que las políticas de desarrollo social implementadas hasta el momento son efectivas, incluso, a mediano plazo.
Otros datos, producidos al comparar los índices de delictividad entre los países del continente, muestran que, aún en sociedades cuya estabilidad democrática es sólida, el tema de la inseguridad no está instalado. Argentina tiene uno de los menores índices de América, a la altura de muchos países europeos. Para los que impugnen la fuente de estos datos por ser "oficialista" sigan los enlaces de la página, que llevan a estadísiticas ofrecidas por otros países americanos y las Naciones Unidas.
Sin embargo, "nos están matando a todos" y "no se puede vivir así". Hay que levantar la mirada y prescindir de la casuística de creer que hechos puntuales son regla general.
No estoy diciendo que las muertes que leemos son inventadas por la prensa, estoy afirmando que la inseguridad es un concepto, una sensación en nuestras cabezas y desde allí operamos y vivimos. Si en otros países están peor y la "inseguridad" no existe, no queda más que pensar que la inseguridad es creada. Si los medios están constantemente exponiendo casos delictivos, es inevitable pensar que esos casos inundan la sociedad, simplemente porque inundan la pantalla o las páginas que leemos. El problema es asumir acríticamente que la pantalla y la página es la realidad y no una construcción intencional. En el mejor de los casos, la ilusión de totalidad criminal creada por la recurrencia de ese tipo de escenas es mucho más inverosímil que un dato estadístico.
Hay compatriotas que tienen una necesidad inmensa de buscar algunas objeciones al gobierno de los Kirchner, y lo hacen desde los reclamos previsibles de una derecha llana y con la profundidad de una palangana. Esta derecha, con los medios y las corporaciones a su favor, es poderosa a pesar de lo endeble de sus argumentos. Debemos desenmascararla para mostrar que generar este miedo responde a una estrategia de disputa del poder y no a una "información" o una benevolencia social.
Lo triste es que gente que no pertenece a estos grupos oligárquicos los respalde y les crea ¡y los vote! Su triunfo está basado en hacernos creer que sus aspiraciones e intereses son los de todos.
Este collage macabro que se nos ofrece, alimentado por la tendencia natural a las soluciones fáciles y la identificación histórica de la clase mierda argentina con la burguesía, crea las connotaciones absurdas y falaces que me hacen pensar que cada vez que hablamos de "inseguridad" estamos, al menos, siendo cómplices de una mentira.
Post Scriptum: idiotas diciendo "porque a vos no te pasó" o "ya te va a pasar algo", por favor, absténganse de comentar.
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