Casi siempre escuchamos discursos que tienden a soluciones fáciles, simples opiniones (absolutamente válidas, dada su condición de tal) que pretenden dar cuenta de situaciones complejas que absorven las conversaciones de café, de oficina, las sobremesas, los mates... La realidad es compleja porque en ella se entrecruzan dimensiones y actores de diversos ámbitos en constante fluir e interacción; la multiplicidad de opiniones (y su validez) tiene su fundamento en la realidad pluridimensional y cambiante: la perspectiva de cada quien se configurará de acuerdo a su historia personal, relaciones interpersonales, formación afectiva e intelectual, clase social y muchos, muchos etcéteras. Complejidad.
Los discursos que pretenden sesgar esa complejidad, absolutizando una o unas pocas perspectivas conllevan el peligro de volverse violentos. Las miradas abiertas y profundas son totalmente conscientes de su ceguera absoluta, comparada con la luz encandilante de la realidad. En otras palabras, sólo aquellos que poseen la mirada analítica y crítica de la realidad, es decir, aquella que reconoce su complejidad y vastedad son capaces de dialogar con otras miradas tan limitadas y tan ricas como ella.
Sin embargo, mucha gente no es consciente de la Pluri-Realidad, aquella que desnuda los intereses hegemónicos y de explotación, sino que se mantiene en la Mono-Realidad, que establece un orden natural e incuestionable, siempre acorde a intereses conservadores; esta gente, que no pertenece a estos grupos sino que también se ve postergada por la realidad única, pronuncia sus discursos en favor de ella, la legitima y aporta soluciones unidimensionales para problemas complejos: la "mano dura" contra la inseguridad es un ejemplo evidente, "el orden natural" contra el matrimonio homosexual es otro.
Esos son los ignorantes cómplices. Muchas veces he cometido el error de decirles fachos. No lo son de ninguna manera. No son otra cosa que hombres y mujeres que se han dejado seducir por los discursos hegemónicos y no se han dedicado a indagar si eso es lo que realemente piensan.
Ahí está su responsabilidad, ahí está su falta, ahí está su complicidad.
Acá es cuando la política y la ética se enlazan: es nuestra responsabilidad profundizar en la realidad compleja, sólo así podemos ser seres éticos y ejercer la ciudadanía en todos los ámbitos que la democracia ofrece.
Agradezco a Daniela, a quien pertenece la idea original de esta entrada.
domingo, 21 de marzo de 2010
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