Esta entrada se puede llamar "Tinelli" Pero no voy a caer en la crítica previsible de denostar a este personaje que lucra a costa de llenarle la cabeza a la gente de sus propias tendencias políticas, de tetas siliconadas y de obstusas nimiedades con el fin de "entretener" Sin embargo, él es el prototipo del proceso de pelotudización de la sociedad argentina, que tiene dos vertientes claramente diferenciadas pero que se complementan de maravilla: el entretenimiento y el sentido común. El entretenimiento abarca el espectáculo, la banalización del esparcimiento y la vacuidad del pensamiento: baile del caño, idiotas en bolas, incluso mi amado fútbol. Pan y circo. Totalmente circo. Pero, en este circo, los gladiadores no mueren sino que son recompensados por apariciones fugaces en los programas de chimentos de la tarde, los encargados de llevar el entretenimiento al grado más bizarro y peligroso de la pelotudización: la exposición de la propia intimidad como objeto de consumo y, en el mejor de los casos, el montaje de una escena falaz y escandalosa que sólo busca rating. Sólo entretiene lo superfluo, lo fácil, lo fugaz, lo pelotudo.
El sentido común es muchísimo más peligroso. Durkheim había advertido que la opinión pública solía ser más poderosa en la cristalización de la verdad que la misma ciencia. En otras palabras, lo que llamamos sentido común es la forma más sólida de aparición de lo que se considera verdadero. Pero nada más falso.
Su falsedad intrínseca no radica en el desprecio por la opinón del "vulgo" en tanto masa ignorante. Esa es una perspectiva de la aristocracia paternalista que considera a los pobres como absolutamente incapaces de pensar. Tampoco se halla en el hecho que las masas basan sus opiniones en los ánimos y no en la razón.
Precismente la opinión pública es tan peligrosa porque no es tan pública que digamos. No corresponde a lo que una sociedad cree, ni siquiera a lo que cierto sector cree, sino a lo que un grupo reducido piensa, y cómo no, de acuerdo a sus intereses. Nos quieren hacer creer, estos formadores de la opinión pública, que el sentido que ellos dan a las cosas es el sentido común, que lo que piensan ellos lo pensamos todos.
Los bautizados "formadores de opinión" no son tales, son silenciadores de otras opiniones que no sean los intereses de los grupos que representan. Lo que se escucha en la calle es lo que ellos inculcan a quienes están subsumidos en el entretenimiento o a los que, objetivamente, opinan después de ver el noticiero de la noche o "Gran Cuñado" ¡Pero ojo! ¡Un programa donde se parodia la política no es política! ¡Qué tendenciosos somos los que no podemos dejar de interpretar un programa de humor donde se exaltan los puntos negativos de un sector político y se promociona la candidatura de otro, como algo diferente a lo que es! ¡Sólo entretenimiento!
Los formadores de opinión son inculcadores de opinión o, en el mejor de los casos, son reproductores y legitimadores de las opiniones construidas por sectores dominantes.
Además, es muy frecuente que gente que acepta estas opiniones o que resulta beneficiada con ellas, las ensalce entronizándolas diciendo "es lo que piensa la mayoría", "lo que se escucha en la calle", "lo que cree la gente", obvimente sin otro fundamento que su propia sensación y sin una contrastación razonable con un análisis social ni, mucho menos, citando la fuente para tan certera afirmación.
El sentido común, en definitiva, está lejos de ser una opinión social sino que es una opinión hegemónica y apropiada por quienes, de "común" y ¨público" no tienen nada.
Así, la pelotudización queda servida. Somos pelotudizados porque, mientras nos entretienen con el circo, nos vacían la cabeza para después llenarla de lo que ellos quieren.
Pero no somos pelotudos. Podemos evitar esto, pensando. Pensemos críticamente, fundamentemos nuestras opiniones sin citar a Tinelli, Mirtha Legrand o Susana Giménez como si fueran Borges, Gandhi o Mandela. Pensemos, pero como pensamos cada uno de nosotros.
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1 comentario:
Vos vivis dentro de lo que llamas PELOTUDIZACIÓN, para alguien externo sos un PELOTUDO mas. Ademas si criticas al baile del caño, a las minas en bolas.... hacete puto y no hinches más las bolas, pibe.
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