Nuevamente la política me hace pensar. Últimamente, y como habrán notado, mucho más que la Filosofía. Hoy es la oposición al gobierno kircherista lo que me motiva una entrada. Aclaro que no soy seguidor de los Kirchner, incluso no los voté en la última elección.
La oposición me hace acordar al más radical nihilismo filosófico: su síntesis conceptual puede reducirse a un gran "no". No retenciones, no nacionalizaciones, no a la ley de medios de comunicación, no a la eliminación de las AFJP... enumeración con demasiados etcéteras para la calidad institucional.
El proyecto político de la oposición en la Argentina es cada vez más unificado: a pesar de registrar un variado espectro ideológico concluyen todos exactamente lo mismo: "no". No a lo que provenga del Gobierno, sin importar contenido, ni riqueza técnica ni siquiera iniciativas demandadas por ellos. No a todo lo que tenga el sello oficial, aunque la medida concuerde con las opciones de quienes niegan.
Pero, como en filosofía, no podemos definir algo por su negación, no podemos hablar de sus proyectos desde sus reiterados noes. ¿Dónde está el proyecto político de la oposición? De tenerlo, es hora que lo confronten con las medidas oficiales en lugar de limitarse a decir simplemente "no". El vacío de contenido es explícito.
La oposición en la Argentina es simplemente la improvisación de la negación ante lo propuesto, la refutación ciega de quien no habla desde lo que piensa sino desde el lugar que ocupa.
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