Hemos sido víctimas de un engaño más. Nos han tomado el pelo nuevamente. Los medios de comunicación, patrimonio de las corporaciones empresarias han instaurado, por enésima oacasión, un tema en la conciencia general que nos ha atemorizado y nos ha llevado al límite de la paranoia.
La gripe porcina ha sido declarada por la OMS, pandemia mundial. Los noticieros y periódicos abonan esta advertencia con la sucesión de casos positivos... y de muertes. Hemos suspendido vuelos, y clases.
Esta enfermedad se ha llevado, lastimosamente, la vida de unas 250 personas en América.
Pero hay dos puntos de análisis en este problema.
El primero es que es una enfermedad tan letal como un dolor de cabeza. Sí, querido compañero, la gripe común y corriente, esa que enfrentamos cada invierno, esa que los remedios de la abuela han combatido desde siempre, es más peligrosa, más mortífera y mata más seres humanos por año que esta "nueva pandemia".
La malaria provoca millones de muertes cuando puede remediarse con mosquiteros, miles de enfermedades simples pueden curarse con centavos. Más letales y más baratas. Pero "la comunidad internacional" no parece percatarse. Los medios de comunicación no nos informan de esto y, sin embargo, llenan espacios (y cabezas) con la emergencia sanitaria provocada por la gripe A. ¿Si es tan grave por qué no se autorizan a vender medicamentos genéricos? Simplemente porque detrás de esta gripe está el negocio de las multinacionales farmacéuticas como Roche y Relenza. Esta emergencia mundial se transforma así en emergencia de ganancias.
El segundo punto también tiene que ver una enfermedad, la peor de todas: la pobreza. La pobreza mata millones de hermanos en todo el planeta, genera otras enfermedades como las nombradas, aniquila conciencias, cercena libertadas, degrada y destruye en vida una infinitud de personas.
Y los medios de comunicación capitalistas no hablan de la pobreza, de los muertos, del capitalismo. Son los capitalistas los que acumulan para sí, son aquellos que, en nombre de su derecho a la renta y de la naturalidad de su actividad lucrativa, no sólo vacían los países pobres sino que impiden revertir una situación que les quite la hegemonía y las ganancias.
Nuevamente, el afán de lucro mata. Nuevamente especula con la Vida, especula con el miedo, especula con nosotros, los súbditos del capital, a quienes han lavado la cabeza con palabras como progreso, eficiencia, organización, riqueza, éxito.
No sólo buscan renta con nuestras vidas, también deciden quien vive o quien muere.
Agradezco esta entrada a Nati, alias la Comandanta Ramona, cuyo mail motivó esta reflexión. También a mis compañeras Anita y Lorena, con quienes terminé de definir la línea argumental de esta entrada.
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1 comentario:
Excelente reflexión sobre el descaro mediático a la hora de informar, sobre la desidia del régimen capitalista a la hora de privilegiar los bolsillos y las diferencias étnicas, de clase, culturales entre otras por sobre la salud...y así decidir casi como una "dictadura del dinero y el egoísmo" quién es conveniente curar y quién esta "sobrando" en la sociedad.
Un muy buen aporte Marcos para que la gente no confíe ciegamente en toda la información tan tergiversada que adquiere, y por el otro lado conozca la verdad de las cosas, separando paranoias y temores de realidades y consecuencias.
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